Pocos Tel·lus conocen el origen de su historia. La mayoría de colonias llevan viviendo tanto tiempo en sus nuevos planetas que han olvidado su pasado, sin que la memoria racial deje su recuerdo en los corazones de la gente. La Tierra, el origen de la humanidad, fue destruida junto al sistema solar por una nave kamikaze Zrug. El aviso previo de los Valcerian fue lo que salvó a los Tel·lus, que iniciaron un viaje por el espacio con la esperanza como bandera en busca de un nuevo planeta donde vivir.
Con el paso de los años, los Tel·lus encontraron Obarnar, su nuevo planeta Tierra. Una vez establecidos y tras varios conflictos políticos internos, establecieron nuevas relaciones con las criaturas alienígenas de los sistemas cercanos, sintiendo por primera vez no ser el centro del universo. El tiempo hizo su trabajo, y ahora los Tel·lus son la tercera facción más representativa de la galaxia, siendo aliados de las otras dos facciones pacifistas, mercenarios al servicio de sus primeros enemigos, defensores de los tratados de paz galácticos y exploradores valientes y muy capaces.
Al ser una raza joven e inexperta, las medidas de tiempo y espacio universales se han adaptado a las Tel·lus, siendo los seres más antiguos los que se han adaptado esta vez. Por ello todas las medidas temporales están tomadas con referencia al ciclo orbital de Obarnar, que tiene 380 días. Los Tel·lus han avanzado intelectualmente tanto que para ellos supone un honor más que una humillación que el resto de razas les consideren jóvenes.