Ciento cincuenta años atrás, una joven señora Calhum se hizo con el bastón de líder de toda la comunidad, siendo la primera vez que un miembro tan joven había alcanzado esa distinción. Los primeros años de su tutelaje fueron como los de cualquier otro líder: precisos y sin ninguna decisión llamativa. Un día llamó a los consejeros y les dijo que iba a cerrar las líneas diplomáticas con el resto del universo, que los Calhum necesitaban tiempo de reflexión ante la futura guerra que se acontecía.
Comenzó así el “Silencio Eterno” periodo en el que las facciones más importantes chocaron con un muro de incomunicación que no podían entender. Pasados sesenta años varios emisarios llegaron hasta algunos planetas con claro mensaje: la Sagrada Señora Calhum quería retomar las relaciones allí donde fueron dejadas, con ánimo de crear lazos más fuertes que los que existían previamente. Con este nuevo acuerdo, los Calhum se convirtieron en parte importante de la Coalición Multifacción de Progreso.